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El verdadero final de la Bella Durmiente ana-maria-matute
Titulo
El verdadero final de la Bella Durmiente
Idioma
Castellano / Español
Categoria
Literatura Juvenil
Editorial
Destino
Paginas
196
ISBN
8423348660
Comentarios
6
Fecha
Etiquetas
Infantil, Infantil 6 a 8 años, Literatura de 6 a 8 años
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Descripción y Resumen

La edición ilustrada definitiva de los relatos con los que generaciones de lectores han crecido durante más de cincuenta años. Un inmenso don de una voz esencial en nuestros textos. Como todo el mundo sabe, cuando el Príncipe Encantador despertó a la Bella Durmiente, se casó con ella y se la llevó a su reino. Pero las historias no siempre terminan en el momento feliz, sino que la vida continúa y los problemas comienzan. Esta es la verdadera historia del encuentro de la Bella Durmiente con la vida real, una vida donde su príncipe no es tan azul y su reino no es tan maravilloso, y donde entra en juego un personaje oscuro: Selva, la temible Reina Madre.

Información sobre el autor y escritor

Ana María Matute

Matute nació en Barcelona, España, segundo en una familia conservadora de clase media. Su padre, Facundo Matute, era dueño de una fábrica de paraguas y fue el responsable de inspirar la creatividad de su hija. Matute también pasó mucho tiempo en Madrid de niña, pero pocas de sus historias tienen lugar allí: a la edad de cuatro años, casi muere de una enfermedad y fue llevada a vivir con sus abuelos en San Mansilla de la Sierra, un pequeño pueblo de montaña, durante un período de recuperación. Matute dice que fue profundamente influenciada por los aldeanos que conoció durante su estancia allí. Esta influencia se refleja en libros como los publicados en la antología Historias de la Artamila de 1961 ("Stories on Artamila", todos los cuales tratan de personas que Matute conoció durante su curación). Tenía casi diez años cuando estalló la Guerra Civil Española en 1936, y este conflicto habría tenido el mayor impacto en la escritura de Matute. Considera no sólo "las batallas entre las dos facciones, sino también la agresión interna dentro de cada una de ellas". La guerra llevó a la llegada de Francisco Franco al poder, desde 1936 hasta 1939, cuando tomó el control de todo el país. Franco estableció una dictadura que duró treinta y seis años, hasta su muerte en 1975. La violencia causada por la guerra continuó durante gran parte de su reinado. Desde que Matute maduró como escritora en este período de posguerra bajo el opresivo régimen franquista, algunos de los temas más recurrentes en sus obras han sido la violencia, la alienación, la miseria y, sobre todo, la pérdida de la inocencia: se casó con Ramón Eugenio de Goicoechea, también autor, el 17 de noviembre de 1952 y la pareja tiene un hijo, Juan Pablo, a quien dedica varios cuentos para niños. La pareja se divorció en 1965. Debido a las leyes españolas, después de su divorcio, no se le permitió ver a su hijo, ya que la ley le daba todos los cuidados a su ex-marido. Esto causó a Matute una gran angustia emocional. Sin embargo, se negó a utilizarlo como material para sus historias. Durante sus últimos años, antes de estar muy enfermo, Matute trabajó como profesor universitario. Ha viajado a varios países, particularmente a los Estados Unidos, como oradora. Habló abiertamente sobre temas como los beneficios del sufrimiento emocional, el cambio constante de un ser humano y cómo la inocencia nunca se pierde por completo. Afirmó que, aunque su cuerpo fuera viejo, su corazón era joven. En 1998 fue elegida miembro de la Real Academia Española, convirtiéndose en la tercera mujer en poder participar en la Academia de la Lengua Española. Su vida académica también la ha llevado a ser miembro honorario de la Hispanic Society of America y, en 2013, miembro del jurado del Premio Miguel de Cervantes, el más importante de España.
Ana María Matute

Opiniones de los lectores

Ana María Matute, novelista y profesora de lengua, ocupa un lugar privilegiado en la literatura infantil y juvenil española, además de haber obtenido numerosos premios literarios de gran prestigio, como el Premio Café Gijón, el Premio Planeta, el Premio Nacional de Narrativa, el Premio Nadal, el Premio Nacional de Literatura Infantil y Juvenil, etc. Sin embargo, de todas sus grandes obras, nos detendremos en El verdadero final de la Bella Durmiente (1995) para analizarlas. El verdadero final de La Bella Durmiente es la continuación de la historia de las princesas de la infancia de muchos niños. Todos conocemos la historia de la Bella Durmiente, esta princesa que fue víctima de una bruja malvada que permaneció dormida durante un siglo hasta que el Príncipe Azul vino a salvarla. Como en los cuentos que se nos leyeron en la infancia, esta historia terminó de una manera muy convencional: el Príncipe salvó a la princesa y ambos fueron muy felices para siempre. Sin embargo, Ana María Matute, acostumbrada a no conformarse con simples explicaciones, pregunta en esta novela cómo terminó realmente la aventura de estos protagonistas, por lo que omitió esta fantástica historia popularmente conocida para resaltar realmente el nuevo contenido: la princesa Aurora, al despertar de su largo sueño, llega al palacio con su príncipe azul y juntos comienzan a llevar una vida aparentemente tranquila, incluso concibiendo dos hijos hermosos y sanos. Pero poco después se enteraron de que el padre del Príncipe había muerto y, por lo tanto, si el Príncipe quería gobernar, tenía que obedecer una orden: matar a uno de los enemigos de su padre, Zozogrino.Así, el príncipe, ajeno a todo lo que sucederá en su viaje, comienza el viaje para enfrentarse a Zozogrino, dejando a Aurora y a sus dos hijos a merced de su madre, Queen Jungle, que nos hará ver su verdadera forma de ser y sus intenciones después de la partida del Príncipe, porque en realidad es una "ogresa" que tiene inclinación por la carne humana y que, después de muchos años de silencio, decide compensar el devoramiento de la princesa y del pequeño Día y de la Aurora.En cuanto a la interpretación de esta obra, y desde mi punto de vista, considero que si puede parecer a priori una historia destinada a un público infantil, no lo es en absoluto, pero puede dirigirse perfectamente a un público joven e incluso adulto, mientras que su autora, Ana María Matute, utiliza un relato popular tradicional para mostrar el papel de la mujer de la época, sumisa, ignorante y sin decisión a tomar. En este sentido, cabe señalar que es llamativo constatar que en ningún momento vemos a la princesa luchando, preguntando o expresándose sobre aquello con lo que no está de acuerdo, sino que, por el contrario, encontramos a una princesa que recibe noticias y acciones de forma pasiva, quizás sin llamar mucho la atención, ya que durante nuestra infancia leemos innumerables historias de princesas en las que no hablan en contra de lo que no consideraban legal.También, y aunque parezca un poco atrevido, me gustaría darme cuenta de que he encontrado en la obra algunas referencias al realismo mágico, que se pueden ver, por ejemplo, en Cent ans de solitude (1967). Puede ser la exactitud de la descripción realista aplicada a una materia sobrenatural, mientras se cuentan acciones totalmente surrealistas, como el hecho de que Queen Jungle quisiera comerse a sus nietos y nueras, pero se cuenta de tal manera que el lector, sin sorprenderse, lo ve como algo normal:"Quiero que me presentes mañana por la noche, bien cocinada, con nabos y berenjenas, en esa salsa de vino y comino que tan bien haces, mi nieto" (Matute, 1995: 33) "Quiero que me sirvas mañana por la noche en la cena, con salsa de champiñones, mi pequeña Aurora. Si no cumples mis órdenes y sabes lo que te pasará a ti y a tu familia" (Matute, 1995: 53) "Rago como en tiempos anteriores, cumplirás mis órdenes al pie de la letra. De lo contrario, ya sabes lo que te espera a ti y a tu familia. Por último, no nos andemos con rodeos: mañana por la noche, quiero que cocines, con lo mejor de tu salsa y tus vinagretas, a mi nuera la princesa" (Matute, 1995...): 62-63); además, estrechamente ligada a esta última idea, es necesario subrayar otro rasgo del realismo mágico y que el autor utiliza lo grotesco y extiende lo real para hacerlo aparecer caricaturizado, como se ve en la descripción de la reina Selva, nacida desde el nacimiento: "la pequeña princesa fue creada con todos sus dientes al nacer". Y, para más información, es tan blanca y afilada que no hay una enfermera capaz de amamantar en todo el Principado. Después de verificar como
Esta revisión crítica pretende analizar la obra El verdadero final de la Bella Durmiente de la escritora catalana Ana María Matute en 1995. Para realizar la revista es necesario hablar primero de la edición con la que trabajará, sería la edición de 1995 de la editorial Lumen, S.A y cuenta con la colaboración de la ilustradora Teresa Ramos. Ana María Matute, nacida en Barcelona en 1926, es novelista y lingüista. Su carrera literaria se distingue por su literatura española para niños y adolescentes, pero también por su literatura de posguerra. Con su obra Los Abel (1948), reflejo del entorno español tras la guerra civil desde el punto de vista de los niños, el autor se dio a conocer en este campo literario. Matute ha escrito muchas obras con las que ha ganado varios premios notables, como el de la Fiesta al Noroeste en 1952, con el que ganó el Premio Gijón, o el de la Crítica en 1958 y el Premio Nacional de Literatura con Los hijos muertos. También ha publicado varios cuentos como "Historias de Artámila" o cuentos infantiles como Caballito loco (1962), Paulina (1960) o la obra El verdadero final de la Bella Durmiente (1995). Ana María Matute falleció en 2014 tras ganar numerosos premios, convertirse en miembro de la Real Academia Española y ofrecer a sus lectores grandes obras literarias traducidas a más de 20 idiomas. También cabe destacar a Teresa Ramos, nacida en Tarragona en 1948, ilustradora de la obra. Ramos se graduó en música y piano y estudió dibujo, pintura y diseño gráfico. Actualmente se dedica a la ilustración de obras infantiles y al diseño gráfico y publicitario. También ha trabajado para periódicos como El País o El Mundo y revistas como Tretzevents. Centrándose en el análisis de la obra, The True End of Sleeping Beauty se divide en tres partes. La primera parte se titula "El Príncipe y la Princesa", la segunda "Historias de la Reina Madre y otras cosas" y la tercera y última parte "La Madre y los Niños". La obra no cuenta la historia de forma lineal, porque en la segunda parte, el narrador hace un paréntesis en la historia para contar la historia de la Selva de la Reina. En este trabajo, la Bella Durmiente despierta del encanto con el beso del Príncipe Encantador y ambos deciden ir a su reino para comenzar una nueva vida. En este nuevo reino, los príncipes tuvieron dos hijos, Día y Aurora, y vivieron con la reina Selva, la madre del príncipe, mientras el rey luchaba en la guerra. La princesa desde que despertó del hechizo se siente desorientada, el mundo había cambiado mucho y el reino donde ahora vivía era oscuro y triste, pero ella trata en todo momento de convencerse de que él era normal. Con la persona que tenía menos tratamiento estaba con su suegra, ya que ella se mantenía alejada de la familia la mayor parte del tiempo y fue sólo cuando el príncipe tuvo que ir a la guerra que la Reina Madre decidió acercarse a sus nietos y nueras. Queen Jungle los invitó a pasar unos días en otro palacio que estaba lejos de donde más brillaba el sol y se fue con sus nietos, la Bella Durmiente y la suite de los sirvientes de la Reina. Una vez allí, la Reina Madre tuvo una actitud diferente, estaba más cerca, comía con ellos y la Bella Durmiente estaba feliz en este castillo. Pero gracias a Rago, Erina y Silo, lograron engañar a la Reina escondiendo a la Bella Durmiente y a sus hijos y evitando su muerte con equipo de caza hasta el regreso del Príncipe Azul de la guerra. Finalmente, la Reina de la Selva los descubrió, pero en el último momento, cuando estaba a punto de matarlos a todos, apareció el príncipe y la Reina de la Selva aceptó su derrota arrojándose en el caldero. Ana María Matute escribió esta obra para un público joven y utiliza la referencia del clásico cuento de la Bella Durmiente mezclando la historia de Perrault y la historia popular conocida por los niños con versiones como la de Disney. Juega con este conocimiento de la historia, porque a lo largo de la obra no deja de comentarla: "Pero es una historia conocida, y no vamos a detenernos en ella. (p. 47). Matute, por lo tanto, busca con este trabajo mostrarles un fin alternativo a lo que los jóvenes están acostumbrados a ver, es decir, que quiere mostrarles que no todos los fines son felices, que no todo es tan fácil como los cuentos populares y que si realmente se quiere alcanzar esta felicidad, hay que luchar para conseguirla. La Bella Durmiente y el Príncipe Azul en la historia están tratando con la Reina de la Selva, e incluso la propia Reina de la Selva tiene que lidiar con ello.
El libro fue publicado en 1995 por la novelista española Ana María Matute (Barcelona, España, 1925 - 2014). Además de novelista, ha publicado cuentos y varios cuentos infantiles y pertenece a la llamada generación de los "jóvenes sorprendidos", nombre que ella misma inventó para designar a autores que reflejan la situación de la guerra civil en su infancia. Es necesario conocer la vida del autor porque su experiencia personal influye en su obra. El autor tenía sólo diez años al comienzo de la Guerra Civil española, y fue la miseria y la angustia de la guerra lo que marcó profundamente su vida y, en consecuencia, su historia. En la obra, Matute nos ofrece un posible final al carácter infantil de la Bella Durmiente. A lo largo de la historia, la historia original se ha transformado, los oradores y escritores han añadido modificaciones porque todos la han adaptado a los problemas o a la sociedad de su tiempo. Fueron los hermanos Grimm quienes suavizaron la historia, omitiendo el trágico final de la historia de Perrault, para hacerla más aceptable para los niños. Sin embargo, Matute vivió una infancia rodeada de miseria y desgracia y piensa que no está bien que los niños conozcan sólo el lado bueno de las cosas, porque en la vida también hay un lado malo y deben aprender a enfrentarse a la adversidad. Matute nos habla de la vida de la Bella Durmiente después de su matrimonio con el Príncipe Azul. Se acerca a la realidad y nos cuenta, a través de la fantasía, una historia donde la Bella Durmiente se encuentra con la vida real, una vida llena de obstáculos y desdichas que debe afrontar para alcanzar la felicidad. A lo largo de los años, se han impuesto estereotipos y límites a las mujeres y es a través de la literatura infantil que se han transmitido a los niños una serie de valores que han difundido la estructura patriarcal. En otras palabras, es a través de historias como La Bella Durmiente de los hermanos Grimm, donde los niños aprenden que las mujeres deben ser bellas por naturaleza y esperar toda su vida a que un príncipe las salve. Pero Matute presenta a una Bella Durmiente y a un Príncipe Encantador que evolucionan a lo largo de la obra. En primer lugar, se nos presentan a dos protagonistas inocentes que, a lo largo de las páginas, tienen una lucha interna consigo mismos y se enfrentan a una serie de problemas que los cambian. En primer lugar, el príncipe azul, que no veía ninguna señal de la verdadera naturaleza de su madre, se dedicó a la caza y a la vida contemplativa. Pero de repente se ve obligado a continuar la batalla que su padre no pudo terminar antes de morir y deja a su familia, aunque no quiera luchar. Sorprendentemente, el príncipe alcanzó su meta y llegó a un acuerdo con el enemigo de su padre sin tener que luchar. Y, de esta manera, se refleja la entrada del Príncipe en la madurez, porque es capaz de resolver el problema a través del diálogo y no a través de las armas. Por su parte, Bella está en un sistema imperialista que exige la reunificación de la mujer y tiene las características perfectas de la mujer doméstica idealizada, es bonita, pura, sumisa, ingenua y dependiente. Matute nos habla de la sujeción de la mujer y de la ignorancia, desde el primer momento nos presenta a una Bella Durmiente distraída y desconcertada, a la que todo le parece extraño y siente que las cosas a su alrededor han cambiado mucho. Pero se convence a sí misma de que después de tantos años, es normal. A lo largo de la obra, Bella permanece pasiva, no lucha, no se mueve y aunque a veces percibe ciertas cosas extraordinarias, gracias a su instinto de que en la obra se representa como el don de hablar con la naturaleza, no hace nada al respecto. Por lo tanto, se adapta a las circunstancias y madura en la inseguridad y el miedo, gracias a aquellos que aprenden a ser cuidadosos. A través del personaje de Bella, Matute hace una comparación con todas las mujeres de la historia que, como ella, han estado "dormidas", es decir, sometidas a la voluntad del hombre. Si en las versiones tradicionales proponían estereotipos de poder absoluto y libertad a los hombres, ahora en la obra que nos ofrece Matute, podemos ver que la atención se centra en lo que está sucediendo en el espacio femenino. La Bella Durmiente y sus hijos se quedan con la Reina que toma el control, deja de jugar su propio papel idealizado y muestra su verdadera personalidad. A medida que abandona el palacio, pierde su papel tradicional de mujer y se vuelve más fría, más salvaje y más masculina. La segunda parte de la obra cuenta la historia del extraño nacimiento y juventud de Selva y sus predilecciones.
Esta revisión se ha ocultado porque contiene elementos que obstaculizan el proceso. Para verlo,. El libro elegido como tema de esta reseña es El verdadero final de la bella durmiente (1995), de Ana María Matute. Para este viaje literario se eligió la editorial Lumen (primera edición), ya que el texto va acompañado de páginas con bellas ilustraciones de Teresa Ramos. Ana María Matute (Barcelona, 1925 - 2014), su autora, es una de las principales representantes de la literatura infantil y juvenil española. Fue una de las primeras escritoras y ha estado escribiendo historias desde su infancia. Pero el nacimiento de su hijo Juan Pablo fue el momento clave para dedicarse a la novela infantil y juvenil. En 1956 publicó su primer libro de relatos El país de la pizarra (1956), seguido de Paulina (1960), El saltamontes verde (1961), El polizón de Ulises (1964) y Sólo un pie descalzo (1983) (Sáiz Ripoll, 1996 : 9). Desde allí, entró en un mundo de fantasía y magia que culminaría, mucho más tarde, en The True End of Sleeping Beauty (El verdadero fin de la bella durmiente) (1995). En este libro se reescribe el final de la Bella Durmiente de Perrault, pero desde una nueva visión, la visión femenina de Matute. Esta historia se basa, por tanto, en el beso entre el príncipe azul y la princesa que rompe cualquier maldición. Pero eso no significa un final feliz para un cuento como el que nos hicieron creer. La Princesa, después de casarse con el Príncipe, irá a su castillo junto a su patio. Allí, la misteriosa madre del Príncipe, Selva, los espera. Pronto el príncipe irá a la guerra tras la muerte de su padre y la princesa se quedará en el castillo para cuidar de sus hijos. A propuesta de la Reina Madre, saldrán del castillo para ir a la casa de campo. Es allí donde Selva mostrará su verdadera naturaleza: comer carne humana. La familia del cocinero real y Montero Milo (ex mano derecha de la reina) ayudarán a la princesa y a sus hijos a no ser devorados. Sin embargo, habiendo descubierto el engaño de Selva, sólo el Príncipe puede salvarlos de la ira de la Reina Madre Ogresa. La trama anterior se divide en tres partes: "El Príncipe y la Princesa", "La Historia de la Reina Madre y algunas otras cosas" y "La Madre y los Niños". El primero habla de la luna de miel de los príncipes y de su llegada al castillo y, más tarde, del traslado de Selva a la casa de campo y del canibalismo. En la segunda parte, se hace un flashback para contar la historia del pasado de la Reina Madre. Finalmente, en la última parte, se desarrolla el regreso del Príncipe y la muerte de la Reina. Cabe señalar que el texto principal de esta novela es el cuento de Perrault. Bueno, gracias a Matute, conocemos una parte desconocida de la historia original, que los hermanos Grimm omitieron. Sin embargo, hay diferencias que, en nuestra opinión, son un gran éxito por parte del autor. Los personajes están más desarrollados. Además, el protagonismo recae en la mujer, especialmente en los personajes de La Bella Durmiente, Selva e Irina. El carácter de la Bella Durmiente está marcado en primer lugar por la inocencia y la sumisión. Ella ha estado durmiendo durante cien años y el mundo es diferente de lo que ella sabía. Por eso es cautelosa y, aunque se preocupa cuando llega al castillo y se encuentra con su suegra, le echa la culpa de su ignorancia a él: "Como no sabía tanto, y como era consciente de su ignorancia centenaria, no dice nada" (Matute, 1995: 16). Esta inconsciencia es compartida con el príncipe y parece ser un signo de juventud: "Pensaban que ni la oscuridad ni la perversidad que se escondía detrás del tallo de cada hoja existía realmente. Por supuesto, ninguno de los dos había alcanzado lo que la gente llama la edad de la razón" (Matute, 1995: 14). Pero poco a poco, ella despertará a la realidad. El despertar de la princesa implica, por tanto, su paso a la madurez, que comienza con el beso, pero que en realidad se produce tras el enfrentamiento con su suegra. La Reina Madre está experimentando una transformación a través de la historia, un regreso a su propia naturaleza salvaje. Como señala Torres (2014: 156), hay una animalización física y psicológica del personaje: "Colmillos muy blancos y brillantes que parecían casi más un jabalí que una criatura humana" (Matute, 1995: 25) o "Lo primero que hizo fue gritar. Ningún lobo podría haber superado este largo aullido" (Matute, 1995: 76). En este sentido, la introducción de la segunda parte es esencial, porque al contar la historia de las extrañas costumbres de Selva, le da al personaje un pasado trágico y profundo. El personaje de Irina cierra esta poderosa tríada femenina. Ella es la esposa del cocinero, proporciona apoyo moral a su marido y utiliza su inventiva para engañar a Selva y salvar a la Princesa. Otros dicen
Leer a Ana María Matute es siempre una experiencia enriquecedora, y leer sus cuentos o cuentos de fantasía también es un placer. Aunque no es su historia original - Perrault escribió la historia de la Bella Durmiente con este propósito en mente - la forma en que se cuenta, la riqueza del lenguaje, el ritmo de las palabras, la hacen una lectura agradable. Y si te siguen gustando los cuentos de hadas -como a mí o no- considerados cuentos infantiles (cuentos auténticos, con personajes teatrales, finales terribles, muerte y sufrimiento; nada que ver con el jarabe de Disney) es una lectura muy recomendable.
Este libro y Olvidado Rey Gudú, los únicos que he leído sobre Ana María Matute, tienen algo especial. Creo que los mejores escritores son los que facilitan la escritura, y así es para Ana María Matute. Su escritura es tan simple y tierna. Me encantan las imágenes que evoca, que te acompañan a lo largo del tiempo. Así fue para mí con Olvidado Rey Gudú, que puede que me haya gustado cuando lo leí hace casi un año, pero allí se quedó, y ahora lo recuerdo con un cariño especial. Espero con interés escuchar más sobre este autor.

Información de la editorial

Destino

Editorial española, fundada por los editores del semanario Destino en la década de 1940. El catálogo de Destino incluye autores españoles y los principales autores extranjeros. La editorial concede dos premios anuales a obras inéditas, el Premio Nadal, el más antiguo de la literatura española, y el Premio Josep Pla a las obras inéditas en catalán. Esta editorial pertenece actualmente al Grupo Planeta.
Ana María Matute