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BELA TARR. DESPUES DEL FINAL jacques-ranciere
Titulo
BELA TARR. DESPUES DEL FINAL
Idioma
Castellano / Español
Categoria
Arte
Editorial
El Cuenco De Plata
Paginas
359
ISBN
9871772653
Comentarios
1
Fecha
Etiquetas
Arte, Cine, Teoría y crítica del cine
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Descripción y Resumen

Última película, dice Béla Tarr en El caballo de Turín. No entendemos con ella la película del fin de los tiempos, la descripción de un presente más allá del cual no hay futuro que esperar. Es más bien la película ante la que es imposible volver: la que lleva el patrón interrumpido de repetición a sus elementos primarios y la lucha de cada ser contra su destino hasta su último punto de apoyo y que, al mismo tiempo, hace de cualquier otra película una película más, un injerto más del mismo patrón en otra historia. Haber hecho tu última película no significa necesariamente que ya no puedas filmar. El momento después del final es más bien el momento en que sabemos que en cada nueva película se plantea la misma pregunta: ¿por qué hacer una película más sobre una historia que, al principio, es siempre la misma? Podríamos sugerir que es porque la exploración de las situaciones que esta historia idéntica puede determinar es tan infinita como la constancia con la que los individuos se dedican a ella. La última mañana sigue siendo una mañana anterior y la última película es otra película. El círculo cerrado está siempre abierto.

Información sobre el autor y escritor

JACQUES RANCIERE

Jacques Rancière (nacido en Argel en 1940) es un filósofo francés y profesor emérito de filosofía en la Universidad de París (Saint-Denis), que se hizo un nombre cuando co-escribió Reading Capital (1968) con el filósofo marxista Louis Althusser.Rancière contribuyó al influyente volumen Leer "Capital" (aunque su contribución no está incluida en la traducción parcial al inglés) antes de romper públicamente con Althusser sobre su actitud hacia el levantamiento estudiantil de mayo de 1968 en París, y desde entonces Rancière se ha apartado de la trayectoria de su profesor para publicar una serie de obras que exploran los conceptos que componen nuestra comprensión del discurso político. ¿Qué es la ideología? ¿Qué es el proletariado? ¿Hay una clase obrera? ¿Y cómo se relacionan estas masas de trabajadores a las que pensadores como Althusser han aludido continuamente con el conocimiento? Hablamos de ello, ¿pero qué sabemos? Un ejemplo de esta reflexión es el libro de Rancière Le philosophe et ses pauvres (1983), un libro sobre el papel de los pobres en la vida intelectual de los filósofos; más recientemente, Rancière escribió sobre el tema de los derechos humanos y, más particularmente, sobre el papel de las organizaciones internacionales de derechos humanos en la afirmación del poder de determinar qué grupos de personas -una vez más, el problema de las masas- justifican las intervenciones a favor de los derechos humanos, e incluso de la guerra. En 2006, la teoría estética de Rancière se convirtió en una referencia en las artes visuales, y Rancière ha dado conferencias en eventos artísticos internacionales como la Freize Art Fair. La ex candidata presidencial francesa Ségolène Royal citó a Rancière como su filósofa favorita.
JACQUES RANCIERE

Opiniones de los lectores

Un ensayo brillante. Jacques Rancière es hoy uno de los grandes pensadores de la estética cinematográfica. Béla Tarr es quizás el mejor cineasta contemporáneo. Esta prueba está a la altura de las circunstancias. Tarr hace que el cine sea tan hipnótico como desconcertante. Rancière logra poner en palabras lo que capta de una sensibilidad sísmica extremadamente cultivada y aprendida. Creo que Rancière tiene razón cuando rechaza la interpretación actual del cine de Tarr. No es una alegoría del fin de las ilusiones. Tampoco es un cine socialista en sus primeras etapas, seguido de un cine desilusionado por el comunismo y el capitalismo en su madurez. La estética de Tarr sigue otros caminos. El mensaje es aún peor, aún más oscuro. Rancière dice que Tarr filma la materialidad del mundo sensible en su incesante devenir, en su sensorialidad refractaria, en el vacío Schopenhaueriano que es intuitivo en el fondo del mundo humano. Tarr propone una fuerte estética de la imagen-tiempo en el sentido de Bergson de Deleuze. Es decir, la sustancia de sus películas estaría en la circulación del afecto, no en su fijación. La particular circulación de las imágenes de Tarr es envolvente, impresa en los personajes, aplastándolos en su concreción visual. En el camino de Schopenhauer, lo único que nos queda es la voluntad ciega que intenta imponerse en este vacío. Esto explicaría el uso dominante de la secuencia de disparo en Tarr. Eso tiene sentido. También explicaría su circularidad dietética, su música recursiva y melancólica, y el movimiento que siempre pasa del entorno al personaje, que aparece ante todo como parte del entorno pero que nunca deja de ser una llegada silenciosa del entorno al personaje. La textura visual de un blanco y negro feroz, la niebla, los árboles, los animales, los campesinos, todo es implacable en Tarr. El supuesto desencanto político, la pérdida de cualquier ilusión, es absorbido definitivamente por la suspensión semántica. Creo que Rancière insiste en esta restricción ontológica sin dar un paso más para el lector. Creo que nos invita a recordar que el ser humano no puede dejar de atribuir sentido. Creo que este libro de Rancière es abierto, interrumpido, para que el lector pueda continuar, para que el lector pueda descubrir que es imposible suspender el pensamiento y que el pensamiento conduce a la destrucción. En resumen, creo que este libro es extraordinario, deslumbrante, una clave para ver el cine de Tarr, pero también para intentar entender dónde estamos y hacia dónde vamos.

Información de la editorial

El Cuenco De Plata

América Latina y la América extraterritorial a su vez, el cuenco de plata publica narrativa, teatro, cine, teoría y ensayo en un catálogo a largo plazo de clásicos contemporáneos. Fue fundada en 2003 en Buenos Aires, bajo la dirección de Edgardo Russo (1949-2015).
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