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ESCRITOS, 1909-1918.EGON SCHIELE egon-schiele
Titulo
ESCRITOS, 1909-1918.EGON SCHIELE
Autor
Idioma
Castellano / Español
Categoria
Arte
Editorial
LA MICRO EDICIONES
Paginas
329
ISBN
8494134221
Comentarios
1
Fecha
Etiquetas
Arte, Pintores y escultores, Artistas contemporáneos
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Descripción y Resumen

Primera edición y traducción al español de los escritos de Egon Schiele, que consisten en sus manifiestos, una selección de ocho poemas y 58 cartas dirigidas a amigos, familiares y varios personajes de Viena a principios del siglo XX. Estos escritos son un punto de vista que permite vislumbrar el desarrollo de la visión única del artista en la que su concepción del arte y la del artista juegan un papel fundamental. También refleja las sutilezas del mundo del arte de esta Viena efervescente y multidisciplinar, que fue también la del filósofo Ludwig Wittgenstein, el arquitecto Adolf Loos o el compositor Arnold Schönberg. La obra literaria de Schiele es una puerta a su pintura y viceversa, donde la palabra se convierte en imagen. La edición incluye algunos de sus manuscritos originales, retratos de sus destinatarios y las obras del artista a las que se hace referencia literal o conceptualmente en esta correspondencia. Un total de 66 citas ilustrativas que añaden valor documental y visual a la obra.

Información sobre el autor y escritor

EGON SCHIELE

Egon Schiele fue un pintor austriaco, protegido de Gustav Klimt, y un gran pintor figurativo de principios del siglo XX. La obra de Schiele se distingue por la intensidad y el gran número de autorretratos que ha realizado. Las formas retorcidas del cuerpo que caracterizan las pinturas y dibujos de Schiele lo convierten en un notable representante del expresionismo. La colección más importante de la obra de Schiele se encuentra en el Museo Leopold de Viena.
EGON SCHIELE

Opiniones de los lectores

Egon Schiele. En contra del espíritu (del tiempo) En la galería de artistas que vivieron rápido, muy rápido, Schiele debe ocupar un lugar hermoso. No vivió mucho y lo poco que vivió, no vivió mucho. Y cuando realmente empezó a encontrar su lugar (algo tan complicado para alguien tan complicado), murió. La gripe española lo mató. En su última carta, teme por la vida de su esposa embarazada de seis meses. Tres días después de la muerte de este último (o de estos), murió, en ese momento, en esos veintiocho años, aprendió lo que era necesario, pintó, pintó mucho, se unió a diferentes grupos (tiempo de investigación y por lo tanto de reuniones), escribió un manifiesto (tiempo de manifiestos, manifiestos que viajan por toda Europa como si todo tuviera que ser regulado por la palabra), poemas jóvenes y una extensa correspondencia. Todo esto son estos Escritos (1909-1918) que traen una deliciosa edición de The Micro, una nueva editorial que cree en la belleza de las cosas pequeñas, en la certeza de que las cosas pequeñas no existen. Es una cuestión de apariencia. Schiele buscaba precisamente esto, pero es obvio que uno de los mayores problemas a los que se enfrenta el arte es el mal momento, vivir más la posteridad que su tiempo. La mayor parte de su correspondencia será cartas pidiendo dinero, adelantos para pinturas o quejándose de su destino. Más que sólo preguntar, gritar. Sus cartas, incluso visualmente, no dejan de ser estos gritos e incluso participan en su arte, escrito en mayúsculas, lleno de una fuerza tan abrumadora como la de sus pinturas... Schiele nunca fue feliz o rara vez. Su insatisfacción era permanente, excepto consigo mismo (quizás). El mundo a su alrededor no estaba en su apogeo. Ni marchantes, ni exposiciones, ni vanguardias, ni movimientos, ni grupos, ni grupúsculos. Por otro lado, ¿podría crearse una obra como la del pintor sin esta insatisfacción permanente? Las pinturas, como él dice, son de valor sólo para él, y aunque nunca deja de pensar en la posteridad, dice que es de actualidad. Después de todo, quería vivir. Y vivir aún más apasionadamente. La decepción será un estado natural, pero siempre en relación con los demás. No, el mundo no depende de él. Su escritura es arrogante, como la ira de un niño. Como en su obra, hay un espacio de ternura. Encarcelado durante unos meses por soborno de un menor, sus obras, consideradas pornográficas, no lo defienden. No, la cárcel no le servirá de nada y será otra experiencia desesperada. [...] [...] [...] [...] [...] [...] [...] [...] [...] [...] [...] [...] [...] [...]

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