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SOBRE EL ANDROGINO: TEORIA PLASTICA josephin-peladan
Titulo
SOBRE EL ANDROGINO: TEORIA PLASTICA
Idioma
Castellano / Español
Categoria
Arte
Editorial
Wunderkammer
Paginas
222
ISBN
8494972529
Comentarios
1
Fecha
Etiquetas
Arte, Historia del arte, Historia general del arte
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Descripción y Resumen

Colección Cuadernos nº2El mito andrógino ha tenido una gran influencia en todas las artes desde su origen hasta nuestros días. El crítico y escritor Joséphin Péladan (1859-1918), con gran erudición y originalidad de pensamiento, formuló esta teoría plástica en torno a su figura, preguntándose por qué la fascinación que ejerce sobre nosotros. Así, siguió el camino a través de Egipto, Grecia y Roma hasta llegar a la figura católica del ángel, y finalmente le dedicó un himno, que fue también un himno a la Belleza. Este texto no sólo es una pieza única que enriquece la historia del arte, sino que también es un motivo para reflexionar sobre la filosofía de la estética. Joseph-Aymé Péladan, apodado Joséphin, fue uno de los personajes más sofisticados y extravagantes de finales del siglo francés. En 1881 dio sus primeros pasos en la escritura con la publicación de un estudio sobre Rembrandt en L'Artiste; a partir de entonces, expuso su talento como esteta en los Salones de París. En 1884 publicó El vicio supremo, una novela impregnada de romanticismo y ocultismo, prefacio de Barbey d'Aurevilly. Las obras que escribió a partir de entonces atestiguan su insaciable gusto por la belleza, así como su inmensa cultura. Fundó la Orden de la Rosa Cruz del Temple y del Grial, cuya actividad principal consistía en organizar exposiciones y veladas dedicadas a las bellas artes: los Salones de la Rosa Cruz, lugar de encuentro de los artistas simbolistas de la época.

Información sobre el autor y escritor

Opiniones de los lectores

Hoy Joséphin Péladan, un místico de la obediencia rosacruz, en su época un conocido escritor, se encontraba a finales de siglo cerca de Erik Satie y otras personalidades importantes en París. En este breve tratado (1910) con consonancias platónico-símbolistas, el ocultista Péladan pinta un retrato de andróginos en la historia de las civilizaciones, en busca del tipo ideal, Péladan descubre inmediatamente una característica esencial del monumento más antiguo: "El arte comienza con un monstruo: Androsphinx dice el arqueólogo. ¡Pero tiene ubres! ¿Gynosphinx?" (p. 15). ¡No, androginosfinge! En este estudio cultural y topográfico será despiadado y a su vez luchará contra creyentes, ateos, semitas, asiáticos o nórdicos: "El arte persa no ha conocido el cuerpo humano, no proviene de temas reales de Asiria"; "donde domina el elemento semítico, el andrógino no parece existir"; "plásticamente no cuestionamos a un país como China, que tiene la obesidad como signo de felicidad"; "El arte del Norte no pretende nunca retratar al andrógino (...)"...) de Van Eyck y Memling a los maestros renanos, tanto en Zeitblom como en Grünewald la gracia falta en el arte como en la raza". En su forma arquetípica, el andrógino griego, incomprendido por Roma excepto por el nostálgico Adriano, resucitará en forma de ángel cristiano para apoyar su argumentación y, por su parte, representar el argumento ginocéntrico o incluso naturalista o zoológico, Peladán argumenta que el macho era el más bello de la sociedad hasta la revolución, tal y como es en la naturaleza: "Compara la cola con el pollo, el león y la leona". ¿Por qué inversión de las ideas normales hemos llegado a la conclusión de que tenemos derecho a ser feos y que las mujeres encarnan la belleza? Es inútil para él, porque la lujuria es suficiente para atraer y retener al hombre" (p. 45). Complementado por una Haranga antidemocrática: "Cuanto más democrática se vuelve una sociedad, más mujeres hay, más hombres feos son" (p. 33); "el gobierno del pueblo no es otra cosa que la aparición del centavo como anfitrión nacional" (p. 67).El tercer sexo, la gimnasta andrógina, es la forma perfecta de belleza, "la flor de la humanidad", "la fórmula luminosa y precisa de la estética": "La gimnasta andrógina nos transporta del tiempo y del lugar, de las pasiones al dominio de los arquetipos, los más elevados, a los que llegan nuestros pensamientos" (p. 67). 63) Con el argumento desarrollado, uno podría fácilmente imaginar a Peladán como protagonista junto a Eryximaca y Sócrates, quien representa el simposio -un antiguo banquete- con su propia versión del Eros celestial. ¿Reavivamiento platónico? En muchos aspectos cercanos al discurso de Aristófanes, ¿se trata de restaurar la unidad perdida? No, el Andrógino en Péladan es el Efebo en su interpretación desexualizada y puritana. Por lo tanto, se levantará contra las interpretaciones lascivas de las "ideas diabólicas" (p. 60). Extraña actitud del autor del Vicecoronel (presentado por Barbey d'Aurevilly). Una modesta declaración complementada con un himno a los andróginos (1891) antes del tratado, que en la edición de Allia cierra la obra del autor (extractos): Ephèbe aux petits os, au peu de chair, una mezcla de poder que vendrá y de gracia que huye. Un momento indeciso de cuerpo y alma, matices delicados, intervalo imperceptible de música plástica, sexo máximo, tercera moda! ¡Piérdete!" Un hombre que encanta y trabaja mañana, Sigfrido que se ignora a sí mismo, Querubín se despierta y el lado de hoy, el escudero de mañana, un soltero sorprendido y musculoso al borde de la pubertad; primero en sus labios y primer desorden en su corazón: ¡un bonito tartamudo que descubre un cuello desnudo, sabe como el brazo de una mujer! Pérdelo con usted. "(p. 73) Péladan se desborda de literatura hiperreferenciada entre la creciente lujuria del adicto al opio Jacques d'Aldeswärd y las actitudes retrógradas del conde Montesquiou, y sin duda se merece un golpe de pluma que atrape el polvo.

Información de la editorial

Wunderkammer

Rarezas literarias en el mejor sentido de la palabra, textos singulares, obras desconocidas de grandes autores y obras grandiosas de autores desconocidos.
JOSEPHIN PELADAN